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| Luciano
Torres |
Se acordaba de un campeonato juniors
que tuvo el mismo final.
“Perdió el
que podía pelear el título
con nosotros y nos enteramos al
otro día”.
Parece que para Luciano Torres,
"Lucho" para los amigos,
el destino debía repetirse.
Pero el título en la Liga
de Honor tiene sus motivos.
“Los jugadores clave
entrenaron a full y se obtuvo
una regularidad que no teníamos.
También enfrentamos los
partidos considerados “ganables”
a priori con una mentalidad diversa.
En el aspecto personal, traté
de dominare los excesos verbales
que me sacaban de los partidos
y creo que estuve muy controlado”.
Pero hubo un antes y un después.
“La victoria ante
Ríver nos abrió
la ventana de lograr el título
dependiendo de nosotros, pero
me hubiera gustado definir con
Polvorines en una final. Estoy
convencido que somos más”.
Pero ahora llega Eric Gull, un
histórico que ocupa su
puesto. ¿Y Luciano?
“Lo vivo por mitades.
Por un lado muy contento y por
el otro con incertidumbres. Va
a cambiar el juego del equipo
y no sé bien dónde
voy a jugar. Seguramente haré
mayores tareas defensivas y me
correré más al centro
y a la izquierda, pero lo importante
es que tendremos un plus, con
Eric”.
Sigue con su trabajo y la carrera
de diseño gráfico
vislumbra tener final para cuando
esté terminando el 2011.
Pero hay cuentas pendientes y
relaciones difíciles.
“En la Selección
nunca tuve chances por mi carácter.
Es una deuda pendiente que no
creo poder cumplir.
Estoy cambiando mi manera de actuar.
Muchas veces me agarro con un
árbitro y cuando termina
el partido lo primero que quiero
hacer es ir a pedirle disculpas.
Otro tema es mi hermano. Fuera
de la cancha nos llevamos muy
bien, pero adentro a veces no.
Es que el resto lo mira como alguien
un poco intocable y para mí
es mi hermano y por eso le discuto”.
Y tiene unas palabras para Cacho.
“No lo viví
como técnico, pero sí
como un pedazo del club, en la
relación de todos los días.
Lo recuerdo sentado a la mesa
con un vasito de vino. Por eso
la idea de mi hermano Mariano
y Javier de las remeras, fue muy
emocionante”.
Y siempre el hanball como tema.
“Es mi cable a tierra,
es lo que me desconecta del mundo
de todos los días. Planifico
mis escapadas mirando el mixture,
pero este deporte y en este club
tiene un condimento. Me hizo ganar
un montón de amigos. Que
ya no juegan y que lo siguen haciendo”.
Y sueños.
“La Selección
ya es imposible, pero tengo sueños
en el club. Ganar más torneos,
un Nacional, jugar un Sudamericano
y lograr el sueño máximo:
disputar el mundial de clubes
en algún lugar exótico
como suele suceder, tipo Qatar.
A lo mejor…”
A lo mejor se da...